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30/11 Fundación en CONAMA: Democratizar la energía es cuestión de voluntad política y social

La democratización de la energía no es un problema tecnológico, ni es un problema económico, es cuestión de voluntad política y social” esta es una de las principales conclusiones de la jornada que sobre este tema llevó a cabo el pasado viernes 30 de noviembre la Fundación Renovables en el ámbito de XI edición del CONAMA (Congreso Nacional de Medio Ambiente), con asistencia de un centenar de congresistas que participaron muy activamente en el debate que enriqueció las cinco ponencias presentadas.

El acto lo abrió el Presidente de la Fundación, Javier García Breva, que inició su intervención denunciando la ausencia del cambio climático en el debate energético como refleja la escasa repercusión de la Cumbre de Doha en los medios de comunicación, “el cambio climático –dijo- condiciona el futuro de la humanidad y justifica por si solo el cambio de modelo energético.” García Breva volvió a citar el estudio de Stern y otros similares que cuantifican el coste de la inacción ante el cambio climático que siempre triplicará como menos el coste de actuar. Más adelante lamentó la “complacencia generalizada con una dependencia energética del exterior de más del 85%” y reclamó políticas de ahorro, eficiencia y renovables para afrontar esta situación, “un modelo en el que el ciudadano tiene que estar en el centro del sistema energético como proponemos en el estudio que estamos preparando en la Fundación Renovables y que da nombre a esta jornada”.

Fernando Ferrando, vicepresidente de la Fundación, se refirió en primer lugar al binomio agua-energía que plantea importantes retos. Afirmó que en el sistema energético actual prima la oferta sobre la demanda y que hay que priorizar la política de gestión de la demanda. Señaló que “la democratización de la energía no es un problema tecnológico, es un problema político y social”. “Es importante –añadió- que el consumidor que quiera actuar pueda hacerlo como productor y como gestor de la energía”.

Por su parte José Luis García Ortega, Responsable del Área de Investigación de Greenpeace, puso de manifiesto que la actuación ciudadana ha demostrado que es útil en referencia a dos de las acciones recientes de la organización ecologista como lo son el abandono de los productos tóxicos por parte de una empresa textil y el cierre el mismo día del evento de la central térmica de carbón de Pasajes, la más antigua de España. García Ortega reclama el derecho a elegir a los ciudadanos. Ana Marco en representación de Som Energia informó de que cómo esta cooperativa de comercialización de energía y promoción de proyectos renovables ya está haciendo posible la democratización de la energía, añadiendo a los argumentos de Ferrando de que ha quedado demostrado que llevarla a cabo tampoco es un problema económico.

Por último  Mercedes Pardo, Profesora Titular del Departamento de Ciencia Política y Sociología de la Universidad Carlos III de Madrid, hizo una interesante reflexión sobre la importancia de la implicación de los ciudadanos en el cambio de modelo “puesto que la energía es un bien común para la comunidad que trasciende a la individualidad”. Pardo insistió en que somos más ciudadanos que consumidores y que como tales debemos movilizarnos para conseguir esa deseada y necesaria democratización de la energía.

Posteriormente se abrió un extenso turno de intervenciones con la participación de más de veinte asistentes, la mayor parte de ellos Socios Protectores de la Fundación, que ampliaron los puntos de vista sobre el tema y aportaron nuevos y muy interesantes argumentos.

La democratización de la energía. El ciudadano en el centro del modelo energético”, título de esta actividad en CONAMA es también el título de un estudio que está elaborando un equipo de la Fundación que aborda aspectos muy variados de ese nuevo escenario como el papel que juega en la actualidad y que debería jugar en un modelo participativo cada agente/actor; el desarrollo de procedimientos de carácter técnico, legal, administrativo y regulatorio para la puesta en marcha de nuevas prácticas;  manuales de comportamiento de los ciudadanos frente a la situación actual y a los cambios a introducir en el sistema; o el desarrollo de instrumentos de aceleración.

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